El juego es fundamental para el desarrollo cognitivo y social de los niños, y por eso, se ha convertido en una herramienta clave en la educación. En casa, el juego está asociado con momentos de tiempo libre, sin obligaciones como tareas o actividades extracurriculares. Este tiempo libre se divide en dos categorías: uno para necesidades básicas como alimentación y descanso, y otro dedicado al ocio y la diversión.
Desde pequeños, los niños aprenden a diferenciar estos dos tipos de tiempo libre, inicialmente con la guía de la familia, pero progresivamente desarrollan la capacidad de autorregulación. Durante la adolescencia, quieren gestionar su propio tiempo y empiezan a compartir su tiempo libre con amigos en diferentes espacios, lo que puede causar preocupación en los padres.
En la adolescencia, los cambios fisiológicos que atraviesan afectan al sueño, lo que puede dificultar su organización del tiempo. Es común que les cueste dormir temprano y les cueste levantarse por las mañanas, lo que puede generar irritabilidad. Como padres, ayudarles a comprender estos cambios es vital para que puedan regular su tiempo de manera más eficaz.
La gestión del tiempo en la adolescencia es un desafío. Quieren autonomía, pero a menudo les cuesta organizarse. Los padres a veces nos debatimos entre supervisar como lo hacíamos antes o permitirles más libertad, lo que puede generar tensiones en la familia, pero es crucial educarles en un ocio saludable para prevenir adicciones.
Los adolescentes tienen una percepción del tiempo diferente a la de los adultos. Tienden a posponer tareas, lo que puede ser frustrante para los padres. Además, la distracción y el ensimismamiento son comunes en esta etapa, lo que dificulta aún más su gestión del tiempo.
Por otro lado, las tecnologías han transformado el tiempo libre, y si no se regulan adecuadamente, pueden convertirse en un factor de distracción que afecta el ciclo del sueño y la autoorganización de los adolescentes. Es importante enseñarles un uso controlado y seguro de las tecnologías.
Otro tema preocupante es el consumo de alcohol y otras sustancias durante el tiempo de ocio. Este es un riesgo real, asociado a la falta de madurez y necesidad de experimentar en esta etapa. Es esencial tratar estos temas y sensibilizar a los adolescentes sobre los riesgos que conllevan.
Para los adolescentes, el tiempo libre es una oportunidad para experimentar y ganar autonomía. Sin embargo, sienten que los padres no siempre les dan la confianza que necesitan. Este es un periodo lleno de contradicciones, donde buscan integrarse con sus pares, aunque a veces esto implique hacer cosas que no les gustan.
Los padres deben aprender a contenerse para que los adolescentes asuman la responsabilidad de su autonomía y libertad. Es un periodo difícil, pero clave para su crecimiento.
Recomendaciones para Padres:
- Organización del Tiempo: Permitan que los adolescentes aprendan a organizar su propio tiempo, aunque al principio les cueste. La planificación del tiempo de estudio es importante, y los padres debemos ser pacientes mientras ellos aprenden.
- Uso de Tecnologías: Enseñarles a usar las tecnologías de manera responsable es crucial. Debemos comunicarnos con ellos sobre los contenidos que les interesan y fomentar el uso de pantallas en espacios compartidos para evitar el aislamiento.
- Educación para el Ocio: Ayudarles a descubrir sus intereses y proporcionarles una variedad de opciones de ocio es esencial. Involucrarse en sus actividades y promover momentos de ocio familiar puede fortalecer la relación y ayudarles a desarrollar aficiones saludables.
Finalmente, es importante recordar que la adolescencia es un periodo de cambios significativos. Asignarles responsabilidades, enseñarles a manejar el aburrimiento y ayudarlos a descubrir sus pasiones son claves para su desarrollo saludable y para prevenir conductas de riesgo.

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