Normas y límites a nuestros hijos/as.

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Es crucial entender que normas, límites y otras acciones como regañar, tienen roles distintos en la crianza y el desarrollo de los hijos.

Las normas son reglas o guías establecidas que definen el comportamiento esperado en una familia o en una sociedad. Son como un marco que da estructura y consistencia a la vida diaria. Por ejemplo, una norma podría ser «lavarse las manos antes de comer» o «respetar a los demás».

  • Las normas ayudan a los niños a entender lo que es aceptable y lo que no lo es.
  • Proveen un sentido de seguridad y predictibilidad, lo cual es crucial para el desarrollo emocional.
  • Enseñan valores y habilidades sociales que son necesarios para vivir en comunidad.

Los límites son las fronteras que establecen hasta dónde puede llegar el comportamiento de un niño. Son más específicos que las normas y se relacionan con la protección y la seguridad emocional y física. Un límite podría ser «no cruzar la calle sin un adulto» o «no pegar a los demás».

  • Los límites enseñan a los niños a autocontrolarse y a entender que sus acciones tienen consecuencias.
  • Fomentan la autonomía, ya que al establecer límites claros, los niños saben hasta dónde pueden explorar.
  • Ayudan a los niños a desarrollar un sentido de responsabilidad.

Regañar es una forma de corrección que se usa cuando un niño ha violado una norma o ha cruzado un límite. Es una respuesta a un comportamiento inadecuado, generalmente expresada con desaprobación verbal.

  • El regaño, cuando se hace de manera constructiva y con moderación, puede ayudar a los niños a entender que su comportamiento no es aceptable y a reflexionar sobre las consecuencias de sus acciones.
  • Sin embargo, si se usa de manera constante o sin una explicación clara, puede generar sentimientos de culpa, vergüenza o resentimiento, afectando negativamente la autoestima del niño.

Diferencias clave

  • Normas y límites son preventivos y proactivos, mientras que el regaño es reactivo.
  • Normas y límites están diseñados para guiar el comportamiento de manera continua, mientras que el regaño se aplica en situaciones específicas.
  • Normas y límites promueven un ambiente de aprendizaje y desarrollo positivo, mientras que un uso excesivo del regaño puede tener efectos negativos en la relación padre-hijo y en el desarrollo emocional del niño.


En la crianza efectiva, es importante establecer normas claras y límites coherentes. Esto ayudará a los niños a crecer con un sentido claro de lo que es correcto e incorrecto, les enseñará autocontrol y responsabilidad, y al mismo tiempo, les permitirá desarrollar una autoestima saludable y relaciones interpersonales positivas.

Claves para establecer límites:

1. Ser Consistente

Situación: Todos los días a las 8:00 p.m., los niños deben prepararse para dormir.

  • Ejemplo: Cada noche, independientemente de las circunstancias, mantienes la rutina: apagar dispositivos electrónicos, lavarse los dientes y leer un cuento antes de dormir. Si un día permites que se queden despiertos hasta tarde, envías un mensaje contradictorio.

La consistencia es clave. Los límites deben aplicarse de manera constante y sin excepciones, para que los niños entiendan que son firmes. Si un límite se aplica a veces y otras no, los niños pueden confundirse y aprender a probar hasta que se les permita lo que desean.

2. Establecer Límites Claros y Comprensibles

Situación: Tu hijo tiende a correr dentro de la casa, lo que puede ser peligroso.

  • Ejemplo: En lugar de decir “¡Cuidado!”, te acercas a el, lo paras y mirándole a los ojos le dices: “No corras dentro de la casa porque podrías tropezarte o lastimarte. Puedes correr en el patio o en el parque. ¿porqué no mejor coloreas un rato mientras yo termino lo que estoy haciendo y después salimos a dar un paseo?”. Siempre es recomendable dar opciones alternativas, no solo decir lo que no puede hacer.

Los límites deben ser específicos y fáciles de entender según la edad del niño. En lugar de decir “compórtate bien”, es más efectivo decir “no pegues a tu hermano”.

3. Comunicación Clara y Directa

Situación: Tu hijo quiere ver televisión en la mañana antes de ir al colegio.

  • Ejemplo: Le dices directamente: “En las mañanas no vemos televisión porque necesitamos concentrarnos en prepararnos para el colegio. Puedes ver televisión después de hacer la tarea por la tarde”.

Es importante explicar los límites de manera calmada y directa. Evita mensajes ambiguos o complicados. Por ejemplo, “en casa no se grita” es un mensaje claro que deja poco margen de interpretación.

4. Explicar el Porqué

Situación: Tu hija de 5 años quiere tocar la estufa mientras cocinas.

  • Ejemplo: Le explicas: “No puedes tocar la estufa porque está muy caliente y podrías quemarte. Vamos a esperar a que termine de cocinarse y luego puedes ayudarme a servir”.

Los niños suelen aceptar mejor los límites cuando entienden la razón detrás de ellos. Explicarles el motivo les ayuda a comprender las consecuencias de sus acciones. Por ejemplo, “no puedes tocar el enchufe porque podrías electrocutarte” es más efectivo que solo decir “no toques eso”.

5. Consecuencias Naturales y Lógicas

Situación: Tu hijo no quiere recoger sus juguetes después de jugar.

  • Ejemplo: Le dices: “Si no recoges tus juguetes, no podrás jugar con ellos mañana porque estarán guardados”. Al día siguiente, cumple con lo dicho y guarda los juguetes que no recogió.

Las consecuencias de cruzar un límite deben estar relacionadas con la conducta. Por ejemplo, si un niño rompe un juguete de otro, una consecuencia lógica sería que deba disculparse y tal vez prestar uno de sus juguetes.

6. Escucha y Respeto Mutuo

Situación: Tu hijo se siente frustrado porque no puede jugar al fútbol debido al mal tiempo.

  • Ejemplo: En lugar de solo decirle “no puedes salir”, escuchas su frustración y dices: “Entiendo que estés molesto por no poder jugar afuera. Es importante que estés seguro, por eso no podemos salir ahora. ¿Te gustaría que pensemos en algo divertido que podamos hacer adentro?”.

También es crucial escuchar los sentimientos y perspectivas de los niños. Esto les muestra que sus opiniones importan, y facilita que acepten los límites con menos resistencia.

7. Modelar el Comportamiento Deseado

Situación: Quieres que tu hijo respete los horarios de comida y no coma frente al televisor.

  • Ejemplo: Toda la familia se sienta a la mesa para las comidas sin teléfonos ni televisión. Esto refuerza la idea de que las comidas son un momento para compartir y no para distraerse.

Los niños aprenden mucho observando a sus padres. Si quieres que respeten los límites, es importante que tú también respetes las reglas que estableces. Esto refuerza el mensaje y les proporciona un ejemplo claro a seguir.

8. Mantén la Calma y Evita el Castigo Excesivo

Situación: Tu hijo derrama leche en la mesa accidentalmente.

  • Ejemplo: En lugar de enojarte y castigarlo, dices con calma: “Entiendo que fue un accidente, pero es importante que tengamos cuidado. Vamos a limpiarlo juntos”.

Es vital mantener la calma al establecer y hacer cumplir los límites. Evita castigos exagerados o reacciones emocionales fuertes, ya que pueden generar miedo o resentimiento en lugar de comprensión y respeto.

9. Flexibilidad según la Situación

Situación: Tu hija tiene una fiesta de cumpleaños de una amiga que coincide con la hora de la cena familiar.

  • Ejemplo: Le explicas que aunque normalmente cenan juntos a esa hora, por esta vez pueden hacer una excepción para que ella pueda ir a la fiesta, y cenarán un poco más tarde o ese día no cenarán juntos.

Aunque la consistencia es importante, también es necesario ser flexible en ciertas situaciones. Si un límite ya no es relevante o necesario, es razonable ajustarlo o eliminarlo. Esto muestra a los niños que las reglas tienen un propósito y no son arbitrarias.

10. Refuerzo Positivo

Situación: Tu hijo se recuerda de recoger la mesa después de comer sin que se lo pidas.

  • Ejemplo: Le dices: “Gracias por recoger la mesa” o le das un beso fuerte y un abrazo, reforzando así la conducta positiva.

El refuerzo positivo es una herramienta poderosa. Elogiar a los niños cuando respetan los límites fortalece su autoestima y los motiva a seguir comportándose adecuadamente. Nos centramos en enseñarles a ser agradecidos y a participar en las labores de la casa como algo normal que forma parte de la rutina.

11. Involucrar a los Niños en la Creación de Límites

Situación: Tu hijo adolescente quiere salir con amigos, pero tienes preocupaciones sobre la hora de regreso.

  • Ejemplo: En lugar de imponer un toque de queda, discutes con él la hora que considera razonable y acuerdan juntos un límite que ambos crean que es justo y seguro.

Involucrar a los niños en la creación de ciertos límites les da un sentido de responsabilidad y control, lo cual aumenta la probabilidad de que los respeten. Pueden participar en la discusión sobre por qué ciertos límites son necesarios y cómo se pueden aplicar.

12. Adaptarse a la Edad y Desarrollo del Niño

Situación: Tu hija de 3 años tiene la costumbre de querer cruzar la calle sola.

  • Ejemplo: En lugar de decirle solo que no puede cruzar, explicas que “a esta edad siempre debemos cruzar la calle juntos para estar seguros”. Con el tiempo, conforme crezca y entienda mejor, puedes enseñarle a cruzar de forma segura por sí misma.

Los límites deben ser apropiados para la edad y etapa de desarrollo del niño. Lo que es adecuado para un niño pequeño puede no serlo para un adolescente, y viceversa.

Establecer límites de manera correcta es fundamental para el correcto desarrollo de nuestros hijos. Al final nos saldrá de forma natural y ellos mismo los integrarán en su día a día.

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