A todo el mundo le encantaría pensar menos, sufrir menos, no tomarse las cosas tan a la tremenda, pero no siempre se puede. Ojalá pudiéramos parar, aunque solo fuera por unas horas nuestra mente, nuestros pensamientos… Aunque solo fuera un momento…

Pero quieres impresionar, necesitas que te conozca, que sepa lo que realmente se esconde tras esa apariencia en ocasiones seca y distante, e incluso aparentemente carente de emociones, pues detrás verá todo un maravilloso mundo al que muy pocos tienen o tendrán acceso.

Desde el primer momento no quieres gastar tu tiempo, no por arrogancia, sino porque decides desde el primer instante decir las cosas claras y avanzar hasta aquí o ir a por todas. Y te encuentras en una batalla constante para evitar que el mundo pueda undir tu espíritu… Luchando casi contra todo lo que te hace daño. Temes el abandono, el rechazo.

Y la paciencia es una virtud, aunque cueste mucho llevarla a cabo según en qué situaciones. En ciertos momentos desearías salir detrás de lo que quieres sin pensar, así ¡a por todas! Pero aprendiste hace tiemo que esperar un poco, a la larga, recompensa… Has aprendido, tienes un fuerte sentido de la realidad y a veces la realidad decepciona.

¡Sube las defensas! ¡Recuerda que nunca debes caer! No te lo permites…

Pero hay ocasiones en que sonríes. Ocasiones en las que puedes sentirte lo suficientemente a gusto como para bajar un poco la guardia y relajarte, porque sabes que la persona que tienes delante no va a hacerte daño, ni quiere ni va a aprobecharse, te lo ha demostrado.

Pasas por encima de las banalidades del mundo y miras más allá, porque solo quieres a alguien que te acompañe en el camino.


Comentarios

Deja un comentario