¿Qué son las normas?
Las normas son criterios que indican a una persona qué, cómo y cuándo debe realizar una acción o tarea. Son, por tanto, una sugerencia de comportamiento que implica una consecuencia positiva en caso de cumplimiento y una negativa en caso de su incumplimiento y que refleja los valores y actitudes vitales de quien pone la norma.
El establecimiento de normas y límites dentro de la familia supone un factor de protección. Gracias a ellas, aprenden a autorregularse (controlar sus impulsos), a tolerar la frustración, a demorar las gratificaciones, a respetarse y respetar… Si no les enseñamos normas y límites, favorecemos la impulsividad, la falta de autocontrol, la falta de respeto, etc.…, actitudes que les pueden conducir a
conductas de riesgo.
Por este motivo, establecer normas y límites en el entorno familiar, tiene las siguientes funciones:
- Otorgan sentimientos de seguridad y protección.
- Permiten que vayan creando sus propios referentes y adquiriendo unas pautas de “lo que es y no es válido”, lo cual les ayudará a ir conformando su propia escala de valores.
- Ayudan a lograr una convivencia más organizada y promueven el sentido del respeto hacia el resto y hacia su persona.
- Preparan para la vida en una sociedad que se rige por restricciones y obligaciones, que deberán aprender a cumplir, por el bien común.
- Ponen límites al comportamiento y les ayudan a desarrollar, de forma progresiva, el control de los impulsos y la tolerancia a la frustración, es decir la capacidad para poder asimilar que las cosas no se obtienen de forma inmediata y que no siempre ocurren tal y como habíamos deseado.
Características:
Poner normas no es sencillo. Si queremos que las entiendan y las asuman, debemos tener en cuenta que las normas deben ser:
- Realistas, porque han de ser posibles de cumplir y estar ajustadas a la realidad, la edad, habilidades y al grado de maduración.
- Claras, porque han de ser entendidas para poder ser cumplidas. Los hijos e hijas deben saber exactamente qué es lo que se espera de ellos y qué clase de consecuencias pueden esperar en caso de no cumplirlas.
- Coherentes, porque cada miembro de la familia tiene una edad, lo que implica que haya coherencia de la norma de acuerdo con el momento evolutivo y la situación de cada persona.
A la claridad, realismo y coherencia de la norma, debemos añadir otro importante aspecto a la hora de aplicarla, la consistencia. No debemos mostrar ambivalencia con las normas, es decir, no podemos ponerlas o quitarlas en función de nuestro estado de ánimo o de otras circunstancias. Si lo hacemos, estamos invalidando la norma y lo que es peor, generando confusión con respecto a ella y a nuestra autoridad.
Tipos de normas
En cada sociedad hay unas normas y en cada familia también. Los padres y las madres deciden sobre cuáles son las normas que consideran más oportunas para la familia. No obstante, es importante que a la hora de articularlas lo hagan de acuerdo con los tipos de norma existentes:
- Normas fundamentales: Tienen que ser pocas, muy claras, poco matizables en función de las circunstancias y de cumplimiento obligado e innegociable. Ejemplo: evitar las agresiones, mantener el respeto, etc.
- Normas importantes: Deben ser poco numerosas y muy claras, pero son más matizables en función de las circunstancias, es decir, pueden negociarse. Ejemplo: hora de llegada a casa, diferente en días de clase o en víspera de fiesta.
- Normas accesorias: Regulan los aspectos más circunstanciales de la vida doméstica. En muchas ocasiones pueden negociarse siempre que la flexibilidad no altere el buen funcionamiento familiar. Ejemplo: Hacer la cama todos los días y mantener ordenadas sus cosas.
Podemos dar muchas definiciones y características a las normas pero lo realmente importante es que estén adaptadas a la edad de la persona que las va a recibir, que funcionen como guía u orientación, que no haya ambigüedad en ellas, es decir, que sean constantes y coherentes en el tiempo y en distintas situaciones y finalmente que sean útiles y efectivas para lo que queremos conseguir.
Recomendación: A medida que nuestros hijos crezcan, deben incluirse en la creación y decisión de ésos límites y normas e incluso podrán aportar su opinión y negociar en caso de no estar de acuerdo. Según la edad, podrán aportar más o menos ya que al final son límites que les debemos imponer, pero lo importante es que se hagan responsables y partícipes de la toma de decisiones y entiendan el porqué o la finalidad de esas normas (estén finalmente de acuerdo con ellas o no).

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