Adolescencia
El timing puberal hace referencia al momento en el que nuestros hijos e hijas pasan de ser niños a adolescentes. Ello implica un cambio físico muy importante entre otras cosas, que puede llegar a afectarles positiva o negativamente, en mayor o menos medida, según en el momento en el que se produzca en comparación a sus iguales (amigos, compañeros, etc.)
Existen dos grandes hipótesis explicativas de los efectos psicológicos
del timing puberal (Susman y Rogol, 2004):
- La hipótesis de la desviación madurativa hace referencia a que los adolescentes que van a un ritmo diferente al de sus compañeros experimentan más estrés asociado a esos cambios que los que van en tiempo. Estos chicos y chicas tendrán más problemas de afrontamiento del estrés que pueden derivar en problemas de ajuste. Ir a un ritmo diferente también puede implicar una disminución de los apoyos familiares y de los iguales aparejados a la pubertad.
- La hipótesis del desarrollo temprano se centra en la especial dificultad que supone la maduración temprana en el caso de las chicas. Estas chicas pasan por la pubertad sin haber tenido el tiempo suficiente para resolver las tareas evolutivas de la niñez, y también tienen menos tiempo para adaptarse a los cambios que supone una apariencia de adulta. Estas chicas se verán más presionadas para: adoptar normas y comportamientos adultos, incluidas las relaciones sexuales; ser maduras emocionalmente; precoces en el desarrollo cognitivo y en la resolución de tareas, y en general para implicarse en la vida adulta porque aparentan más edad de la que cronológicamente tienen.
Como padres, tutores o cuidadores, debemos entender que esos cambios son muy importantes y que si no se gestionan debidamente, pueden tener consecuencias en nuestros hijos.
Si nuestros hijos nos hacen comentarios respecto a su físico y más en ésta etapa de su desarrollo, debemos expresar nuestra opinión sincera y dar una explicación de porqué pensamos de esa forma, es decir, no valen respuestas tipo: ¡Anda niño/a no digas tonterías que eres guapísimo! o ¡Bueno pues ya te saldrá/n, que prisa tienes!
Con esas respuestas solo transmitimos que restamos importancia a su preocupación y que no tenemos en cuenta sus sentimientos. Parecerá poca cosa, pero el echo de que nuestro hijo/a adolescente acuda a nosotros con un comentario así significa mucho.
- Nos está comunicando una preocupación.
- Está confiando en nosotros para hacerlo.
- Quiere saber nuestra opinión, por lo que la valora.
- La respuesta que le demos afianzará esa percepción o la anulará.
Si vuestros hijos vienen a vosotros con comentario similares, procurad no centraros en lo que dice sino en porqué lo está diciendo:
¿Porqué dices eso? ¿Qué te preocupa?
Es normal tener dudas sobre tu crecimiento y puedes preguntarme lo que quieras cuando te sientas así. Podemos hablar de lo que necesites.
Contar tus propias experiencias y desarrollo físico desde la empatía, también ayudará a clamar la ansiedad de nuestros hijos en éstos momentos.
Si tiene dudas que nosotros no podamos o no sepamos resolver, existen profesionales a los que se pueden acudir para que las resuelvan. En los centros de salud hay un área de orientación familiar en la que también orientan sobre desarrollo y sexualidad. Allí podréis pedir información para vuestros hijos o acudir con ellos directamente si están dispuestos. Hablar con una persona que no te conoce de lo que te inquieta y no quieres hablar con tu entorno, en muchas ocasiones es la mejor opción para nuestros hijos.
Que se acepten y aceptarlos nosotros tal y como son, con todo el cariño del mundo y ser su apoyo cuando lo necesiten, sin juzgar y dejándolos ser, siempre será la mejor opción.

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