De todas las definiciones posibles de familia, yo me quedo con «Grupo de personas emparentadas entre sí que comparten su vida juntas».
Sabemos que existen muchísimos tipos de familia y más que la definición debemos centrarnos en el concepto. Una familia es la unión de personas con el objetivo de compartir parte de la vida o toda ella. Actualmente existen muchos tipos de familia: Familia sin hijos, Biparental con hijos, Homoparental, Reconstituida o compuesta, Monoparental, Adoptiva, de Acogida, Extensa… ¿Pero cómo empiezan todas ellas?
Podemos destacar como paso inicial la unión de al menos dos personas que deciden permanecer juntas para compartir su vida. Sabemos que ese objetivo puede salir bien o no, pero lo importante es entender que si las personas de esa unión no lo comparten, no entran dentro del concepto de familia.
Una vez que se encuentran esas personas, pueden querer tener hijos o no, esos hijos pueden crecer e irse y salir de la familia, pueden unirse otras personas a ese núcleo y la familia crecer más, etc. Lo importante, y quiero insistir en éste punto es, que sin un objetivo común de convivencia, de compañía, de apoyo y de respeto, la familia se rompe y deja de existir.
Si una familia viene a terapia, lo primero que debemos comprobar es si se ha roto esa línea. El primer paso sería preguntarse ¿Se siguen respetando? El respeto es la base de todo lo demás. No puede existir una familia sin que todos y cada uno de sus miembros respeten a los demás y es lo primero que se debe trabajar. Suelo hacerles un tipo de pregunta con frecuencia cuando me encuentro en consulta ésta situación y es, ¿a tus compañeros de trabajo les hablas así? o ¿a tus amigos de clase los tratas así? entonces, ¿porqué le hablas así a tus hijos? o ¿porqué tratas así a tus padres?
Es curioso porque tendemos a tratar mucho peor a las personas más cercanas que a los que no lo son. ¿Y porqué ocurre esto? porque se pierde el respeto, porque día tras día vamos pasando límites que no deberíamos y lo que un día es contestar con un tono serio a tu pareja o a tu hijo porque estás de mal humor, con el paso del tiempo es levantarle la voz o dar un portazo.
Las cosas no cambian de un día para otro, ni para bien ni para mal, debemos trabajar en nosotros mismos todos los días y tomar consciencia de lo que somos y hacemos para intentar alcanzar lo que realmente queremos ser o hacer.
Por mi experiencia personal y profesional, la convivencia puede mejorar, los conflictos se pueden trabajar y resolver e incluso el cariño y el amor se recuperan, pero sin cordialidad y respeto, la familia desaparece, antes o después.
Así que como primer paso de éste viaje que vas a emprender te recomiendo que tomes conciencia de ti mismo/a y que nunca olvides que sin respeto no hay familia.

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