La vida es como la pared de un rocódromo.
Una chica en consulta siempre decía que nadie la ayudaba, que estaba sola, que su pareja no hacía suficiente, su familia no le había dado lo que necesitaba, sus compañeros de trabajo le dejaban todo el trabajo…
Entonces comencé a describirle, cómo veo yo en muchas ocasiones la vida. Naces con el propósito de afrontar la escalada de una pared pared que en principio es lisa. Tus padres o cuidadores, te van dando los soportes para poder empezar e ir subiendo tus primeros metros. Vas ganando fuerza en manos y piernas, vas aprendiendo y empiezas a poner tus propias sujeciones en el muro hasta que la mayoría son tuyos.
Habrá momentos en la vida en los que necesites que tus padres te pongan algún agarre, o tus amigos o tu pareja, pero la fuerza y la destreza para seguir subiendo la tienes que poner tu.
El miedo a las alturas lo tienes que perder tu, las soluciones las tienes que encontrar tú y si en algún momento te falta alguna sujeción para seguir subiendo y sientes que queda un hueco que no puedes llenar, eres tú quien tiene que ser capaz de dar el salto necesario para superarlo y llegar al siguiente agarre.
Es normal parar a descansar, es normal que a veces subas más rápido y otras más despacio e incluso caer algunos peldaños y hacerte daño.
La vida es como esa pared de escalada, requiere fuerza y habilidades pero con entrenamiento y esfuerzo diario conseguirás avanzar.
La vida, al igual que esa pared, es tuya y solo tu puedes avanzar hacia la superación.
No te rindas.

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